"I Saw the Devil", el cazador es cazado por su presa
Si te hundes buscando continuamente el bien en el pozo del mal, puedes encontrarte alguna sorpresa, o acabar con la mierda hasta el cuello. Y es que los extremos nunca son tan lejanos y en algunos casos son casi idénticos. En "I Saw the Devil" (Kim Jee-Woon, 2010), Kyung-chul es un cuarentón muy normalito, padre soltero, con un trabajo estable y casa propia. Pero dentro de cada persona normal se puede esconder el más incansable loco, el mal primigenio, la maldad pura, en definitiva, el terror, y Kyung reúne todo eso y más. Fuma como un poseso, bebe como un cosaco y de cada cuatro palabras tres son insultos. La raza humana para él no significa nada, bueno sí, el género femenino es para nuestro personaje una diversión, en el aspecto más lúgubre de la palabra. Mientras tanto, Kim Soo-hyeon, treintañero guapetón, es un agente del NIS (Servicio de Inteligencia Coreano); es el yerno que toda madre querría para su hija. Está pendiente siempre de su novia, hasta el extremo de cantarle canciones por el teléfono celular. Parece el James Bond coreano y como hemos comentado antes, nada es lo que parece y hasta el más perfecto de los hombres puede guardar en su interior un verdadero monstruo. El destino hace que estos dos titanes se enfrenten cara a cara, con el contrasentido de que el Diablo en persona hasta nos puede caer simpático, y el más perfecto hombre sobre la Tierra puede resultar ser el cabrón más terrible. En definitiva, un choque de trenes. La película, de forma magistral, nos acaba llevando a una tétrica historia, en la cual se refleja que el bien y el mal son iguales, y, sin palabras, nos muestra que el bien acaba engendrando al mal. El cazador, en suma, es cazado por su presa. ¿ Y cuál es esa tétrica historia? Bueno, Kyung es un asesino en serie que se dedica a violar y descuartizar impunemente a sus víctimas, hasta que elige a la equivocada, que no es otra que la prometida de Kim. Esto provoca una reacción desmesurada de venganza de éste, no importándole nada ni nadie por cumplir su objetivo que no es otro que destruir totalmente a Kyung. Kim Jee-Woon, director de culto coreano, se consagra aquí con esta obra maestra del genero.
Keyra Krueger Voorhees
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