Cómo masturbar a un hombre


Aunque es algo que un hombre puede hacer por sí mismo, sin duda el hombre que te gusta apreciará que sepas cómo masturbarlo. Recuerda que las manos de otra persona se sienten muy diferentes a las de uno mismo.
Masturbar a un hombre no tiene que ver sólo con la eyaculación. No hay mejor manera de conocer su cuerpo, que tomando literalmente el asunto con tus propias manos. Ya sea juego previo o la acción principal, aquí te doy consejitos sobre cómo hacerlo de forma inolvidable.
La mejor manera de aprender lo que le gusta a un hombre cuando se trata de masturbación es verlo masturbarse. Si él es tímido para demostrar su técnica, intenta vendarle los ojos. Muchas personas se sienten menos inhibidas cuando no pueden ver que los están mirando. Ten en cuenta que deberás manejar a ese pene con un poco más de cuidado que el que su dueño emplea para manipularlo, pero la forma en que él se acaricia puede revelar mucho sobre cómo le gusta que lo toquen, la velocidad y la fuerza de agarre que prefiere.
Aunque un hombre puede producir una gran cantidad de líquido preeyaculatorio, rara vez ese fluido se presenta en cuanto se excita (casi siempre esa secreción viscosa, incolora e insípida aparece si el pene lleva mucho tiempo erecto y aguantándose la emisión de semen). A nadie le gusta masturbarse en seco, así que usa un poco de saliva (o de yogur, o de crema pastelera, o del lubricante que prefieras) para evitar alguna incomodidad.



Si tu hombre no está circuncidado, mueve el prepucio suavemente hacia abajo. Jalar completamente el prepucio hacia atrás y exponer de un tirón la cabeza del pene puede ser doloroso.
Si tu hombre está circuncidado, es probable que el glande sea menos sensible, por lo cual es posible que necesites más lubricante, presión y estimulación.
El movimiento básico de la mano es de arriba hacia abajo. Mantén tus acciones fluidas, no entrecortadas. Comienza lentamente, envolviendo tu mano dominante alrededor del pene con la misma tensión que usarías para sostener un vaso de cristal lleno de agua y pasarlo de un lado a otro.
Sigue el ángulo natural del pene. La erección puede no estar a 90 grados perfectos. Tu mano debe tener contacto constante con la piel. Cierra los dedos un poco cuando llegues a la cabeza, luego aflójalos mientras viajas hacia la base.
Intenta variar la técnica. Usa las dos manos en un ciclo de movimientos suaves. Tu mano izquierda comienza a viajar desde la base, justo cuando tu mano derecha llega a la cabeza. Observa cómo responde tu hombre cuando estás girando suavemente las manos hacia adelante y hacia atrás mientras las deslizas hacia arriba y hacia abajo. Explora si le gusta que frotes los pulgares en círculos pequeños sobre el glande.
El cuerpo masculino tiene muchas zonas erógenas para explorar. Mientras acaricias el pene, también puedes amasar los testículos, masajear el perineo o acariciar el interior de los muslos...
A algunos les gusta un ritmo de bombeo constante cuando están a punto de venirse, mientras que otros prefieren que aceleres las cosas. Aquí la comunicación es clave, así que consúltale lo que le gusta.
Después del clímax, el pene suele quedar demasiado sensible, así que suéltalo por completo y déjalo en paz durante unos minutos para que pueda reponerse y reiniciar las cosas.


Leslie Chupa Pop

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