"Lords of Chaos", la trágica historia de unos chavos con mucho tiempo libre
"Lords of Chaos" (Jonas Akerlund, 2018). Sin duda, es un película sobre la trágica historia de unos chavos con mucho tiempo libre, dinero que gastar, una fuerza creativa descomunal (tan sólo comparable a su capacidad imaginativa), un potencial insuperable y un ego del tamaño de un castillo. Eso lo tenemos claro, pero Akerlund le da un enfoque tan simpático a las situaciones, a las personalidades de sus personajes y a las relaciones entre ellos, que no puedes evitar sonreír en más de una ocasión. Y que quede claro que no por ello estamos ante una trama menos triste plagada de momentos en los que la emoción y la tensión pueden cortarse en el ambiente, sobre todo en las escenas de violencia explícita que están rodadas con una crudeza y un realismo bastante hiriente, pero ese aire de tragicomedia griega con final shakespeariano es de un gusto absolutamente exquisito. Plagada de escenas con una fuerza visual casi poética, esas tomas exteriores de las iglesias ardiendo son abrumadoras, las tres muertes que aparecen en pantalla están plasmadas con tal lujo de detalles que se hace complicado para un público más generalista aguantar la mirada durante las interminables escenas, sobre todo los dos apuñalamientos y la saña con la que se realizan, quedándose en tu memoria para toda la eternidad. Reforzada con una ambientación maravillosa, esa frialdad noruega casi la puedes sentir en los huesos, y la recreación de la tienda "Helvete" y su mítico sótano son tan fidedignas que casi puedes oler la humedad del lugar. Obviamente el gen videoclipero de Akerlund sale a relucir, aunque en muy contadas ocasiones, cuando vemos en el interior de la cabeza de Euronymous, sin que se convierta en un problema dentro del largometraje, ya que el director no se recrea casi nada en el mundo onírico o cerebral. Funcionando de la misma manera tanto como obra dramática como representación audiovisual de un momento musical histórico, "Lords Of Chaos" no es lo que uno espera cuando ve el póster y los fotogramas, pero uno queda sorprendido tan gratamente que no se puede más que realizar un solo de air guitar en su honor.
Keyra Krueger Voorhees
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