Consejos y claves para hacer una mamada


De unos pocos centímetros a más de veinte, con diferentes anchos y curvaturas, “cabezones”… Están los que apuntan hacia arriba, los que apenas cambian de tamaño, los que agachan la cabeza o miran para otro lado. Cada pene es distinto, por lo que algunas cosas son mas recomendables que otras según el tipo de pene. Y cada pene lo lleva un hombre diferente.
Es decir, además de haber diferentes formas, tamaños y comportamientos del pene, los gustos en mamadas (como todo en la vida) son distintos. Cada hombre es un mundo. Y es que no hay una receta mágica. 
Antes, cuando contemplaba a un pene en toda su extensión, yo suponía que todo ese miembro estaba plagado de terminaciones nerviosas. En realidad, no es así. Casi toda la sensibilidad se concentra en el glande (punta o cabeza), más en el semicírculo que bordea el frenillo, así como en el meato (el pequeño orificio).
Otro lugar que resulta placentero —aunque no a todos les guste por igual— es la zona baja del escroto (la bolsa que contiene los testículos) y, siguiendo el recorrido, el perineo (la zona entre el escroto y el ano). La experimentación en estos terrenos da buenos resultados. Aunque toma en consideración que son lugares delicados. No es lo mismo un mordisquito en el lóbulo de la oreja que en el glande.
Tómate tu tiempo. Empieza por aproximarte poco a poco, besando y acariciando. Puedes recorrer el abdomen y los muslos, los testículos (con cuidado: un mínimo golpe en esta zona puede ser muy doloroso; pasarías de la excitación al KO técnico en dos segundos).
Pasa los labios por los testículos y el tronco del pene. Prueba a mover la lengua por el glande. Tus manos pueden servir para acariciar aquel vientre, aquellos muslos...
Si quieres conseguir puntos extra, llévate todo el glande a la boca. Succiona subiendo y bajando tu cabeza. Acompaña el movimiento con la mano, sujetando el tronco. Sigue un ritmo progresivo.
Incrementa la velocidad. Haz pequeños parones para tomar aire, hacer contacto visual y disfrutar del líquido preeyaculatorio (ojalá que el final no llegue demasiado rápido). Si consigues succionar y usar la lengua al mismo tiempo (no es fácil, pero sí es posible), obtendrás el título de "inolvidable".
Ojo con los dientes. Ten cuidado: aunque puede haber hombres a los que les guste “un toque salvaje”, aquí los dientes no suelen ser bienvenidos. A veces es preferible quedarse arriba que intentar bajar a toda costa.
Si cuentas con el acuerdo y la destreza suficiente, anímate a introducir un dedo en el ano de tu hombre.
Un truco: si tu hombre está a punto de venirse y tú aún no quieres que él se venga, tira con suavidad de los testículos hacia abajo. ¡Sí funciona!
Disfruta del juego, con tiempo, comunicación y mucho consentimiento.

Leslie Chupa Pop

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